Climatizar un estudio de grabación sin arruinar el sonido
En un estudio de grabación el aire acondicionado compite con el micrófono. Cualquier ruido de fondo —el ventilador de la unidad interior, la vibración del compresor, el aire pasando por una reja— se cuela en la toma. Por eso este trabajo se planificó al revés que una instalación común: primero el silencio, después el confort.
El desafío: ruido, vibración y carga térmica de los equipos
Un estudio suma dos cargas térmicas que una oficina no tiene: el equipamiento electrónico encendido durante horas y el aislamiento acústico, que también es aislamiento térmico y retiene el calor. Eso obliga a dimensionar con criterio y no por metros cuadrados.
Al mismo tiempo, la unidad interior debía quedar fuera del eje de captación de los micrófonos, y la exterior lo más lejos posible de las paredes sensibles, con anclaje antivibratorio para que el compresor no transmita nada a la estructura.
Cómo lo resolvimos
- Relevamiento del uso real: horarios de grabación, equipamiento encendido y cantidad de personas.
- Ubicación de la unidad interior fuera del eje de los micrófonos, con el barrido dirigido hacia donde no molesta.
- Unidad exterior desacoplada de la estructura, con tacos antivibratorios y anclaje firme.
- Tendido cuidado, sin contacto rígido con superficies que puedan resonar.
- Puesta en marcha y ajuste de velocidades para encontrar el punto de menor ruido con temperatura estable.
Por qué un inverter es casi obligatorio acá
Un equipo on-off arranca y corta todo el tiempo: cada arranque es un ruido nuevo en medio de una toma. Un inverter modula su potencia y trabaja parejo, más silencioso y con temperatura estable, que es exactamente lo que un estudio necesita. Lo explicamos en inverter o convencional.
Resultado
El estudio quedó climatizado y silencioso, con el equipo trabajando de forma continua durante las sesiones. Trabajo entregado con garantía por escrito.
Ver también climatización comercial y mantenimiento comercial.



































