La respuesta corta: una vez al año en una vivienda y cada tres a seis meses en un comercio. La respuesta larga depende de cuántas horas funciona el equipo, de la zona y de qué hay en el aire del ambiente.
En una casa o departamento
Con una visita anual alcanza, y el mejor momento es antes del verano: entre marzo y octubre hay disponibilidad, no estás con el calor encima y llegás a la temporada con el equipo probado. Si el aire también calefacciona, sumá una revisión antes del invierno.
En un local, oficina o gastronomía
Ahí el equipo trabaja diez o doce horas por día, con puertas que se abren y polvo de la calle. La frecuencia baja a cada tres o seis meses. En cocinas, además, la grasa en suspensión tapa la serpentina mucho más rápido: ese es el caso donde más se nota el mantenimiento comercial programado.
Qué se hace en cada visita
- Limpieza de filtros, serpentina y bandeja de condensado.
- Limpieza del condensador de la unidad exterior.
- Destapado del desagüe y control de la pendiente.
- Medición de consumo, temperatura de salida y presiones.
- Ajuste de bornes y revisión de las conexiones eléctricas.
El detalle completo está en la página de mantenimiento preventivo.
Qué podés hacer vos entre visitas
Lavar los filtros cada 15 a 30 días durante la temporada y mantener despejada la unidad exterior. Es simple y es lo que más impacto tiene en el consumo.
Por qué conviene, más allá del frío
Un equipo con la serpentina sucia puede consumir hasta un 20 % más para dar el mismo frío. Además, la mayoría de las reparaciones caras que atendemos empezaron como una falla chica que el service habría detectado a tiempo: un drenaje tapado, un capacitor envejecido, una fuga incipiente que termina en una recarga de gas y, si se descuida, en el compresor.
Olores y salud del ambiente
Si al encender aparece olor a humedad, ya no alcanza con el mantenimiento: hace falta una limpieza profunda con sanitizado, que llega a la turbina y a la bandeja, donde se forman los hongos.
Qué cambia según dónde está el equipo
Dos equipos iguales, con las mismas horas de uso, pueden necesitar frecuencias distintas según dónde respiran. La unidad exterior sobre una avenida con mucho tránsito se carga de hollín y pelusa bastante más rápido que una en un contrafrente tranquilo. En un pulmón de manzana cerrado, además, el equipo recircula su propio aire caliente y trabaja forzado siempre. Y cerca de una obra en construcción el polvo fino tapa el condensador en una sola temporada.
Lo mismo vale adentro: una casa con mascotas que sueltan pelo, una cocina integrada al living o un ambiente con mucha alfombra cargan el filtro en semanas, no en meses.
Señales de que el equipo pide service antes de tiempo
- Tarda más en llegar a la temperatura que el verano pasado, con el mismo uso.
- El aire sale menos fuerte aunque el ventilador esté en máximo.
- Aparece olor en los primeros minutos después de encender.
- Gotea los días húmedos, que suele ser drenaje parcialmente tapado.
- Consume más para el mismo resultado.
Cualquiera de esas señales adelanta la visita, sin importar cuándo fue la última. Ver cada cuánto service según el uso real.
Por qué conviene dejar registro
Anotar qué se hizo en cada visita parece burocracia hasta el día que sirve. El registro muestra tendencias: si el consumo medido sube de año en año, si una presión viene corriéndose, si el mismo componente ya se reemplazó dos veces. Eso permite decidir con datos entre reparar y reemplazar, y en un local o una empresa es lo que se presenta ante una auditoría o una habilitación. En nuestros abonos el informe se entrega por escrito, equipo por equipo. Ver registro de mantenimiento.
