Mirás la unidad exterior y ves una zona grasosa alrededor de una tuerca, a veces con tierra pegada formando una costra oscura. No es mugre acumulada: es la firma que deja una fuga de refrigerante, y es uno de los hallazgos más útiles de todo el diagnóstico.
Por qué el aceite sale con el gas
El compresor necesita aceite para lubricar sus partes móviles, y una fracción de ese aceite circula junto con el refrigerante por todo el circuito. Cuando hay una fuga, el gas se escapa y arrastra aceite con él. El gas se evapora en el aire y desaparece; el aceite queda. Por eso la mancha marca el punto exacto de salida y por eso atrae tierra y queda tan visible.
Una mancha vieja y seca indica una fuga de larga data. Una zona húmeda y brillante indica que está perdiendo ahora.
Dónde aparecen las manchas
- Tuercas cónicas de la unidad exterior: el punto número uno. Un abocardado mal hecho, apretado sin torque o reutilizado después de una mudanza termina goteando.
- Uniones soldadas: una soldadura porosa pierde de a poco durante años.
- Válvulas de servicio: el vástago o el capuchón sin ajustar son fuentes habituales.
- Serpentinas: perforaciones por corrosión, sobre todo en zonas con aire salino o cerca de descargas de cocina.
- Base del compresor: aceite acumulado ahí suele venir de una pérdida arriba que escurrió.
Por qué aparecen justo en las tuercas
La conexión entre la cañería y la unidad exterior se hace con una unión cónica: el extremo del cobre se abocarda, es decir se abre en forma de embudo, y se aprieta contra un asiento metálico. Todo el sellado depende de que esa superficie esté pareja, sin fisuras y sin restos de viruta, y de que el apriete sea el correcto. Poco apriete deja pasar gas; demasiado apriete parte el cobre por el borde.
Por eso es la falla típica de las instalaciones apuradas y de las mudanzas donde se reutilizó el abocardado viejo en lugar de rehacerlo. El cobre ya trabajó, ya se deformó contra el asiento, y volver a apretarlo casi nunca sella igual. Ver desinstalación y reubicación.
Cómo distinguirlo de otras manchas
El aceite de refrigeración es transparente o ambarino, no tiene olor fuerte y deja al tacto una sensación grasosa que no se va con un trapo seco. Se diferencia del agua de condensado, que se evapora sin dejar residuo, y del hollín urbano, que es seco y se desprende con el dedo. Si al frotar con un papel queda una mancha aceitosa translúcida, es refrigerante.
Por qué importa tanto encontrarla
Un equipo que pierde gas no solo enfría menos: el compresor se refrigera con el propio refrigerante que aspira, así que con carga baja trabaja más caliente y se degrada. Además cada carga que se hace sin reparar la fuga se pierde en semanas o meses. Y el aceite que se va no vuelve: el compresor se queda con menos lubricación de la que necesita. Ver por qué pierde gas.
Qué podés hacer vos
- Limpiá la zona con un trapo, sacale foto y volvé a mirar en una semana. Si la mancha reapareció, la fuga está activa.
- Revisá las dos tuercas de la unidad exterior con una linterna, que es donde más aparece.
- No aprietes las tuercas por tu cuenta: sin torque correcto podés arruinar el abocardado y convertir una pérdida chica en una grande.
- Anotá si el equipo perdió rendimiento en el último tiempo, para cruzar los dos datos.
Qué hacemos nosotros
Inspeccionamos visualmente el circuito completo, confirmamos con detector electrónico y, si hace falta, presurizamos con nitrógeno para ubicar fugas que no se ven. Reparamos el punto, hacemos prueba de hermeticidad, vacío profundo y carga por peso según la etiqueta. Cargar sin reparar no lo hacemos, porque es tirar el gas del cliente.
Ver detección de fugas, pruebas de presión y hermeticidad y soldadura de cañerías.
