El soporte es la parte de la instalación donde el ahorro se paga más caro, porque el modo de falla no es que el equipo enfríe menos: es que se caiga o que vibre toda la pared del vecino. Y a diferencia del resto, se deteriora a la vista de todos durante años sin que nadie lo mire.
Qué tiene que soportar
Una unidad exterior doméstica pesa entre 25 y 50 kilos según capacidad. A eso se suman las cargas dinámicas: la vibración del compresor, el empuje del viento en altura y, en el momento del service, el peso de una persona apoyándose. El criterio es trabajar con amplio margen sobre el peso del equipo, nunca al límite de lo que dice el fabricante del soporte.
La vibración merece una aclaración aparte, porque es la carga que termina rompiendo la fijación. Un compresor genera ciclos de esfuerzo sobre el anclaje durante miles de horas por temporada. Un anclaje que aguanta el peso estático sin problema puede aflojarse solo por fatiga después de algunos años, y ese aflojamiento es progresivo y silencioso hasta el día que deja de serlo.
Los tipos y cuándo va cada uno
- Ménsulas de pared en L: lo más común. Sirven si el muro es macizo o de hormigón y si hay acceso razonable para el mantenimiento.
- Soporte de piso o bancada: sobre losa, terraza o patio. Es el más simple y el más seguro cuando hay superficie disponible.
- Estructura sobre techo con tacos de goma: evita perforar la membrana y desacopla la vibración de la losa.
- Soporte de baranda o de balcón: solo si la baranda es estructural y está verificada, cosa que muchas veces no ocurre.
El anclaje es el punto crítico
La ménsula suele ser más resistente que su fijación. En hormigón o ladrillo macizo se usan brocas pasantes o anclajes de expansión metálicos del diámetro que corresponde. En ladrillo hueco hay que ir a anclaje químico o a fijación pasante con placa de reparto del otro lado del muro. Lo que no sirve nunca es tarugo plástico común, que con vibración y ciclos térmicos termina cediendo.
Los errores que más se repiten
- Apoyar el equipo sin antivibratorios. La vibración pasa directo a la mampostería y se escucha en todo el edificio.
- Ménsulas desniveladas. La unidad exterior tiene que quedar a nivel para que el desagote de desescarche salga por donde debe.
- Soporte corto para el equipo. Las patas del equipo tienen que apoyar completas sobre el perfil, no en voladizo.
- Acero sin protección en exterior. En zonas con humedad, el soporte sin galvanizado ni pintura se oxida en pocos años.
- Mezclar metales distintos en el anclaje, lo que acelera la corrosión galvánica.
Lo que nadie revisa después
Un soporte instalado hace diez años nunca se volvió a mirar. En el service anual conviene controlar que los bulones estén ajustados, que no haya óxido de avance, que los tacos de goma no estén aplastados y que el muro no muestre fisuras alrededor del anclaje. Es una revisión de dos minutos que evita el único accidente grave que puede tener esta instalación.
Altura y responsabilidad
Trabajar en altura sobre fachada tiene requisitos propios de seguridad, y las administraciones lo piden por escrito. Un instalador que sube sin arnés ni seguro no está ahorrando: está trasladando el riesgo al consorcio. Ver qué pide una administración y documentación que pide la ART para altura.
Cómo lo resolvemos
Elegimos el soporte según el muro y el peso real, anclamos con el sistema que corresponde y dejamos el equipo a nivel y con antivibratorios. Trabajamos con seguros y ART al día. Ver instalación de soportes.
