Una sala de jardín con veinte chicos tiene una densidad de ocupación que no se parece a ninguna oficina. Y además tiene tres condicionantes que mandan sobre el diseño: seguridad física, calidad de aire y ruido. El confort térmico viene después de eso.
Seguridad antes que nada
Todo lo que esté al alcance de un chico va a ser tocado. Eso define varias cosas:
- Unidades interiores altas, fuera de alcance, con la fijación sobredimensionada y verificada.
- Controles remotos y termostatos fuera del alcance o con bloqueo.
- Cañerías y desagotes embutidos u ocultos, sin canaletas al alcance que se puedan arrancar.
- Unidades exteriores inaccesibles desde el patio, protegidas con reja o ubicadas en altura. Un ventilador girando al alcance de un chico no es negociable.
- Instalación eléctrica con disyuntor diferencial funcionando y tomas con protección, verificados por electricista matriculado.
La calidad del aire manda
En una sala cerrada con veinte chicos, el aire se vicia rápido. Es un ámbito donde la transmisión de infecciones respiratorias es alta, y la renovación de aire es la herramienta más efectiva que hay. Un equipo de aire acondicionado recircula, no renueva: hace falta aporte de aire exterior o, como mínimo, una rutina de ventilación cruzada con las ventanas.
La combinación práctica en la mayoría de los jardines es climatizar con las ventanas cerradas y ventilar entre actividades, aunque lo técnicamente correcto es un aporte de aire exterior filtrado. Ver renovación de aire.
Ruido: el que menos se piensa
La maestra trabaja con la voz. Un equipo ruidoso la obliga a hablar más fuerte todo el día y hace que los chicos no la escuchen. Conviene seleccionar equipos con margen de capacidad para que trabajen en velocidad baja o media y no al máximo, y evitar unidades interiores justo sobre la zona de ronda.
Distribución y corrientes
El aire frío directo sobre chicos transpirados, y más sobre los que duermen la siesta, es la causa del reclamo más frecuente de las familias. La impulsión tiene que barrer la sala por arriba, nunca bajar a plomo sobre las colchonetas ni sobre las mesas. En salas de bebés esto es todavía más importante, y muchas veces conviene resolverlo con conductos y bocas bien ubicadas en lugar de un split de pared.
Dimensionado
La carga es principalmente por ocupación. Aunque un chico disipa menos calor que un adulto, veinte chicos en movimiento en una sala chica dan un número alto, y además aportan mucha humedad. Sumale la ganancia solar de salas que suelen tener ventanales al patio. Dimensionar con la sala vacía es el error clásico.
Qué mantenimiento pide
- Limpieza profunda con desinfección de serpentina, turbina y bandeja antes de cada temporada, y otra a mitad de año.
- Filtros cada 15 días durante el uso intensivo.
- Verificación de fijaciones y soportes, por seguridad.
- Prueba del disyuntor diferencial, que es la protección que realmente protege a las personas. Ver para qué sirve el disyuntor diferencial.
- Trabajos programados en receso o fuera del horario de actividad, con personal identificado.
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