El motor es la carga que más desordena una instalación eléctrica, porque durante unos segundos se comporta de una forma y el resto del tiempo de otra. Dimensionar todo por su corriente de régimen deja la instalación cortando en cada puesta en marcha; dimensionar todo por el arranque deja el motor sin protección real.
Qué pasa en el arranque
Un motor asincrónico arrancando en directo toma varias veces su corriente nominal durante un lapso breve, hasta que alcanza su velocidad. Ese pico no daña al cable, porque es corto y el conductor tiene inercia térmica, pero sí puede hacer actuar una protección magnética mal elegida y, si la línea es débil, produce una caída de tensión que se nota en toda la planta.
Cómo se reparte la protección
En un circuito de motor las funciones están separadas, y esa es la clave que más se pasa por alto:
- El cortocircuito lo despeja un interruptor magnético o un fusible de acompañamiento, dimensionado para tolerar el arranque.
- La sobrecarga la detecta un relé térmico regulado a la corriente nominal del motor, no a la del cable.
- La maniobra la hace el contactor, que es el que abre y cierra miles de veces.
- La falta de fase o el desequilibrio pide un relé específico, porque un motor trifásico funcionando con dos fases se quema rápido y en silencio.
Por eso una térmica doméstica sola no protege un motor: o salta en el arranque o deja pasar una sobrecarga sostenida que lo cocina.
Los métodos de arranque
El arranque directo es el más simple y el más duro para la red, y se usa en motores chicos. Cuando el motor crece o la red es débil, se recurre a métodos que reducen el pico: estrella triángulo, arrancador suave o variador de frecuencia. La elección depende del par que necesita la máquina al arrancar, no solo de la potencia. Ver variadores de frecuencia.
Se dimensiona por la corriente nominal, con la verificación de caída de tensión hecha en condición de arranque, que es la exigente. Un cable que cumple en régimen pero produce una caída importante durante el arranque alarga ese arranque, y un arranque largo es corriente alta durante más tiempo: calor en el bobinado.
El paro de emergencia y el seccionamiento
Toda máquina necesita un medio de corte local, visible y enclavable, para que quien trabaje sobre ella pueda asegurarse de que nadie la energice desde el tablero. Esto no es un accesorio: es el elemento que hace posible el bloqueo y etiquetado antes de cualquier intervención mecánica.
El factor de potencia
Un motor trabajando muy por debajo de su carga nominal tiene un factor de potencia pobre: toma corriente que no se traduce en trabajo útil, carga los cables y, en instalaciones con medición de energía reactiva, aparece en la factura. Por eso sobredimensionar un motor por las dudas no es una precaución inofensiva. Cuando la planta tiene muchos motores, la corrección del factor de potencia con banco de capacitores se evalúa junto con la instalación, porque un banco mal calculado en una red con armónicos puede entrar en resonancia y generar más problemas de los que resuelve.
Por qué se mide la corriente de cada motor
- Una corriente por encima de la nominal indica sobrecarga mecánica: rodamientos, desalineación, correa tensada de más.
- Un desequilibrio entre fases indica problema de alimentación o de bobinado.
- La tendencia en el tiempo anticipa la falla antes de que la máquina pare.
- Es el dato que permite ajustar correctamente el relé térmico, en lugar de dejarlo al máximo.
Lo ejecutamos y lo medimos
Armamos tableros de fuerza motriz, dimensionamos la línea y dejamos las mediciones registradas. Ver alimentación de maquinaria y motores y montaje de tableros industriales.
