Cuando cada unidad funcional resuelve su desagote como puede, el edificio termina con mangueras colgando, agua que cae al balcón de abajo y una discusión por temporada. La bandeja común, o mejor dicho la columna colectiva de condensado, es la solución estructural a ese desorden.
Qué es exactamente
Es una cañería vertical que recorre el edificio por el patio interno o por un conducto técnico y recibe el condensado de todas las unidades de esa columna. Descarga en un desagote pluvial o en una cámara del edificio. Cada equipo se conecta con una derivación corta y con pendiente hacia la columna.
Por qué conviene
- Elimina el goteo entre pisos y el reclamo que lo acompaña.
- Deja la fachada y el patio sin mangueras improvisadas.
- Da un punto único de mantenimiento en lugar de treinta drenajes sueltos.
- Facilita que cualquier propietario instale su equipo sin inventar un recorrido nuevo.
Cómo se dimensiona
Un equipo de tipo hogareño genera del orden de uno a dos litros por hora en condiciones de mucha humedad, y bastante más en modo calor por el descongelamiento. Para una columna de diez a quince equipos, una cañería de 50 milímetros es lo habitual; con más equipos o con unidades grandes se va a 63 o 75. Lo que define el diámetro no es solo el caudal: es que la columna nunca trabaje llena, porque si se llena empuja aire y hace ruido de burbujeo en las bandejas de los pisos.
Los errores que la arruinan
- Conectar una derivación sin sifón. Cada equipo tiene que tener el suyo para que la depresión del ventilador no aspire aire desde la columna ni empuje olores hacia adentro del departamento.
- Derivaciones sin pendiente. Un tramo horizontal junta agua, cría suciedad y rebalsa. Alrededor de un centímetro por metro es el mínimo.
- Empalmar con codos a 90 grados en la unión a la columna. Conviene entrar con ramal a 45 grados para que el agua se incorpore en el sentido del escurrimiento.
- No dejar tapones de inspección. Sin puntos de acceso, destapar la columna implica romper.
- Descargar a la red cloacal sin sifón general. El olor sube por toda la columna.
El mantenimiento que pide
El condensado arrastra polvo y forma una película biológica en el interior de la cañería. Una limpieza anual de la columna, hecha antes del verano, evita que la obstrucción aparezca justo en el día de más calor. Si el edificio tiene abono, esto entra en la rutina y no se factura aparte. Ver mantenimiento para consorcios.
Cuándo se puede instalar
Lo natural es hacerlo en obra, junto con la preinstalación de cada unidad. En un edificio ya habitado se puede montar igual, aprovechando el patio interno o un conducto existente. Es una obra de consorcio, con decisión de asamblea y presupuesto por escrito, y conviene coordinarla con una campaña para que todos los equipos se conecten en la misma etapa. Si queda a medio hacer, el problema persiste con la mitad de los equipos.
Materiales y aislación
La columna se hace habitualmente en PVC de desagote, no en caño de riego ni en manguera corrugada, que se deforma y pierde pendiente. Si el tramo corre por un patio con sol directo, conviene material resistente a la intemperie o protegerlo. Dentro de conductos calefaccionados o en tramos donde el condensado frío pase por ambientes húmedos, la cañería se aísla para que no condense por fuera y genere goteo donde no lo hay.
Quién paga qué
La columna es infraestructura común y la paga el consorcio. La derivación desde cada equipo hasta la columna, en cambio, es de cada unidad funcional. Dejar esa división escrita en el momento de aprobar la obra evita la discusión posterior con quien todavía no instaló su equipo.
Qué entregamos
Relevamiento de la columna, cálculo de diámetro, esquema de conexión por piso, presupuesto cerrado y coordinación de los pases por cada unidad funcional. Ver preinstalación de aire acondicionado y instalación en edificios.
