Una instalación eléctrica no se divide en circuitos por capricho normativo: se divide para que una falla en un punto no deje toda la casa sin energía, para que cada consumo tenga la protección que le corresponde y para que el cable no tenga que soportar más corriente de la que puede.
Qué es un circuito
Un circuito es un conjunto de puntos —tomas, luces, un equipo— alimentados por un mismo cable y protegidos por una misma térmica. Si ese conjunto consume más de lo previsto o hay un cortocircuito, la térmica corta y el resto de la casa sigue funcionando.
Cuando toda la casa depende de una o dos protecciones, cualquier problema puntual deja todo a oscuras, y además la protección está dimensionada para el conjunto: una falla pequeña en un punto puede no hacerla actuar a tiempo.
Cómo se reparten los consumos
El criterio general de una instalación bien hecha separa, como mínimo:
- Iluminación, en uno o más circuitos según la superficie.
- Tomacorrientes de uso general, repartidos por sector.
- Tomacorrientes de uso especial, para consumos altos: lavarropas, horno eléctrico, termotanque.
- Circuitos dedicados para equipos de alta potencia, como cada aire acondicionado.
- Cocina y lavadero, que concentran los mayores consumos de la vivienda.
La cantidad exacta depende de la superficie, del grado de electrificación de la vivienda y de la potencia total. Una casa chica con pocos consumos necesita menos circuitos que una con cocina eléctrica, tres aires y termotanque.
Por qué cada aire acondicionado merece el suyo
Al arrancar, el compresor pide un pico de corriente bastante superior a su consumo nominal. Si comparte circuito con otros consumos, ese pico puede hacer saltar la térmica, calentar el cable o, peor, hacer trabajar al equipo con tensión baja, que es una de las formas más eficientes de dañar un compresor o una placa electrónica.
Un circuito dedicado lleva cable de sección acorde al consumo, su propia térmica y queda cubierto por el disyuntor diferencial. Lo detallamos en línea eléctrica para aire acondicionado.
Señales de que tu instalación quedó corta
- Salta una térmica cuando se usan dos electrodomésticos al mismo tiempo.
- Las luces bajan de intensidad cuando arranca la heladera o el aire.
- Hay tomacorrientes que se calientan o que están amarillentos.
- Usás zapatillas y alargues de forma permanente, no ocasional.
- El tablero tiene una o dos protecciones para toda la casa.
- No hay disyuntor diferencial, o hay pero nunca se probó.
Cualquiera de estas señales, por separado, justifica una revisión. Varias juntas indican una instalación que quedó muy por detrás del uso actual de la casa. Ver señales de que la instalación necesita revisión.
El problema típico de las casas con años
Las viviendas que se construyeron hace treinta o cuarenta años se proyectaron para un consumo eléctrico que hoy no existe más. En esa época no había aire acondicionado en cada ambiente, ni microondas, ni varios equipos electrónicos por habitación, ni carga de dispositivos.
Lo que pasó en la mayoría de los casos es que se fueron agregando consumos sobre la instalación original, sin ampliar el tablero ni sumar circuitos. El resultado es una instalación que funciona pero que está permanentemente al límite, y que no tiene margen para nada más.
Cómo se ordena
No hace falta rehacer todo de una vez. El orden que usamos prioriza el riesgo:
- Protecciones y puesta a tierra. Disyuntor diferencial, térmicas del valor correcto y tierra efectiva. Es lo que protege a las personas. Ver térmicas y disyuntores y puesta a tierra.
- Tablero. Ampliarlo, ordenarlo e identificar cada circuito. Ver tablero eléctrico domiciliario.
- Circuitos nuevos para los consumos que hoy comparten línea.
- Puntos y bocas, para dejar de depender de alargues.
Si querés saber en qué estado está tu instalación, la revisamos y te damos un informe con lo que hay que corregir, ordenado por prioridad y presupuestado por etapas: ver instalación eléctrica domiciliaria.
