La puesta a tierra es la protección que no se ve y la que más se saltea en las viviendas antiguas. Sirve para conducir al terreno la corriente que se escapa cuando un artefacto pierde aislación. Sin ella, esa corriente busca otro camino y muchas veces es la persona que toca el equipo.
Cuatro señales de que no la tenés
- Tomas de dos patas. Si los enchufes no tienen el tercer contacto, no hay conductor de protección.
- Tomas de tres patas sin cable conectado. Muy común: la ficha entra, pero atrás no hay nada conectado al borne de tierra.
- El disyuntor no corta al probarlo. Si apretás el botón de test y no dispara, algo no está funcionando.
- Nunca viste el cable verde y amarillo. Es el color normalizado del conductor de protección.
Cómo se comprueba de verdad
Con una medición. El instrumento se llama telurímetro y mide la resistencia del sistema: no alcanza con que exista una jabalina clavada, tiene que dar un valor adecuado para el terreno. En la página de instalación de puesta a tierra explicamos cómo se hace y qué se entrega al terminar.
Tierra y disyuntor trabajan juntos
Son complementarios: la tierra deriva la falla y el disyuntor diferencial corta la alimentación en milisegundos. Uno sin el otro deja la protección a medias, por eso cuando revisamos una instalación miramos los dos.
¿Y si vivo en un departamento?
Se evalúa la conexión a la tierra del edificio o una solución propia para la unidad. Es una consulta muy frecuente y se resuelve en la visita, junto con la revisión del tablero.
Cuándo es urgente
Antes de instalar un aire acondicionado, un termotanque eléctrico o cualquier equipo de alto consumo; si hay chicos en la casa; y siempre que la instalación tenga más de veinte años sin intervención. Si estás en esa situación, escribinos desde la página de electricista domiciliario en CABA.
Cómo funciona en realidad
El sistema tiene tres partes que solo sirven juntas: la jabalina enterrada, el cable que la vincula al tablero y el conductor de protección que llega hasta cada toma. Si falta cualquiera de las tres, no hay tierra. Lo que se busca es que el camino hacia el terreno ofrezca mucha menos resistencia que el cuerpo de una persona, de modo que la corriente de falla se vaya por ahí y el disyuntor detecte la diferencia y corte.
Por eso no alcanza con que exista una jabalina clavada: importa qué valor de resistencia da el conjunto, y ese valor depende del terreno, de la humedad, de la profundidad y del estado de las conexiones, que se sulfatan con los años. Se mide, no se deduce. Ver jabalina, cable y medición.
Las trampas más comunes
- El puente entre neutro y tierra dentro del toma. La ficha entra, un tester simple parece dar bien y no hay ninguna protección real. Es peligroso y lo encontramos seguido.
- La tierra conectada a una cañería de agua. Servía cuando las cañerías eran de hierro; hoy el primer tramo de plástico deja el sistema desconectado sin que nadie se entere.
- Jabalina existente pero sin continuidad, con el cable cortado, flojo o sulfatado en la caja de inspección.
- Tierra en algunos circuitos y en otros no, típico de instalaciones ampliadas por tramos a lo largo de los años.
Qué se hace cuando no hay tierra
En una casa con patio o jardín se instala la jabalina con su caja de inspección, se lleva el conductor al tablero y desde ahí se distribuye a los circuitos. En un departamento el planteo es distinto y depende de la instalación del edificio, de lo que permita el reglamento y de la accesibilidad, y se define en la visita. En los dos casos el trabajo termina con una medición y su protocolo, que es lo que después sirve para una habilitación, para un seguro o simplemente para saber que quedó bien.
Si además notás un cosquilleo al tocar un artefacto metálico, no lo dejes pasar: ver calambre al tocar la heladera y el disyuntor no corta al probarlo.
