Hay dos garantías distintas y conviene no confundirlas, porque cubren cosas diferentes y las responde gente diferente.
La garantía del equipo
La da el fabricante y cubre fallas de fábrica de las piezas: compresor, placa, motores. Se gestiona con el service oficial de la marca y suele exigir la factura de compra. No cubre problemas causados por una instalación deficiente.
La garantía de la instalación
Es la del instalador y cubre el trabajo: uniones, vacío, carga, soportes, desagote, conexión eléctrica. En RefriFast es de 365 días por escrito, queda registrada con fecha y alcance, y se puede consultar online con el DNI o el email.
En la práctica, la mayoría de las fallas del primer verano son de instalación, no del equipo: una unión mal ajustada que pierde gas, un vacío insuficiente que deja humedad en el circuito o un desagote sin pendiente que gotea.
Qué anula una garantía de instalación
- Que intervenga otro técnico sobre el mismo trabajo.
- Golpes, inundaciones, tormentas o sobretensiones de la red.
- Falta de mantenimiento, cuando la falla es consecuencia directa de la suciedad.
- Mover el equipo de lugar sin avisar.
Qué pedir siempre
Un comprobante que diga qué trabajo se hizo, en qué fecha, qué cubre y por cuánto tiempo. Si el presupuesto incluye “garantía” pero nadie te deja nada escrito, esa garantía no existe el día que la necesitás.
Podés ver cómo funciona la nuestra en la consulta de garantía y qué incluye cada trabajo en instalación de Split.
Qué revisar el día que terminan el trabajo
La garantía se apoya en lo que se verificó al cerrar. Antes de que el técnico se vaya, conviene mirar cinco cosas con él delante:
- El equipo funcionando en frío y en calor, con la temperatura de salida medida, no solo encendido.
- El desagote corriendo: se vuelca agua en la bandeja y se comprueba que sale por donde tiene que salir.
- Las uniones sin manchas de aceite, que son la señal temprana de una pérdida de refrigerante.
- Los soportes firmes y la unidad exterior sin vibrar contra la pared.
- La alimentación eléctrica, con su protección y su sección de cable acordes a la potencia del equipo.
Si algo de eso queda para después, queda también fuera de lo que se puede reclamar con claridad.
Cómo se reclama sin perder tiempo
Anotá qué pasa, desde cuándo y en qué condiciones: no es lo mismo que gotee solo los días húmedos que que gotee siempre. Sacá una foto o un video corto del síntoma. Tené a mano la fecha del trabajo y el comprobante. Con eso la visita llega con una hipótesis y en general se resuelve en una sola intervención. Lo que más demora un reclamo es el relato vago de que dejó de andar.
Si el síntoma es del equipo y no de la instalación, el camino es el service oficial de la marca, y ahí conviene tener la factura de compra. La diferencia entre un caso y el otro la explicamos en garantía del fabricante o del instalador.
Garantía no es mantenimiento
Son dos cosas distintas y se mezclan seguido. La garantía cubre que el trabajo esté bien hecho; el mantenimiento se ocupa del uso y el desgaste normal: filtros, limpieza de serpentina, desagote, ajuste de bornes. Un equipo que enfría menos porque nunca se le limpió el condensador no tiene una falla de instalación, tiene falta de service. Por eso casi todas las garantías serias piden mantenimiento, y por eso conviene dejarlo agendado desde el primer año. Ver qué incluye una instalación estándar e instalar el aire uno mismo y la garantía.
Y si el equipo cambia de lugar, avisá antes. Una mudanza o una reubicación implican desconexión, recuperación de refrigerante, vacío y nueva puesta en marcha: hecho por quien dio la garantía, el trabajo sigue cubierto. Ver reubicar el aire acondicionado de lugar.
