Toda planta tiene mantenimiento eléctrico. La diferencia está en si es un plan escrito con frecuencias y registros, o una reacción a lo que se rompe. Lo segundo cuesta más, y el costo no está en la reparación sino en las horas de producción perdidas.
El punto de partida: el inventario
No se puede planificar lo que no está listado. El primer trabajo es relevar tableros, líneas, motores, máquinas y sistemas de iluminación, con su ubicación, su potencia y su criticidad para el proceso. Sin ese inventario, el plan es genérico y termina revisando lo accesible en lugar de lo importante.
La criticidad define la frecuencia
No todo se revisa con la misma periodicidad. Un tablero que alimenta la línea principal de producción, un compresor de aire o una cámara de conservación se revisan más seguido que la iluminación de un depósito. El criterio es simple: cuánto cuesta una hora de parada de ese equipo y cuánto tardaría en reponerse.
Qué se hace en cada visita
- Inspección visual de tableros: marcas de calor, corrosión, elementos fuera de lugar, filtros de ventilación.
- Medición de corriente por fase en cada salida importante, para detectar desequilibrios y sobrecargas.
- Medición de tensión en carga, en tablero y en punto lejano.
- Prueba de diferenciales con botón e instrumento.
- Ajuste de bornes con torque, en la periodicidad que corresponda, porque los ciclos térmicos aflojan.
- Termografía con la instalación cargada. Ver qué no muestra la termografía.
- Limpieza de tableros, que en ambientes con polvo es preventivo de primera línea.
Resistencia de puesta a tierra con telurímetro, continuidad de conductores de protección, resistencia de aislación de circuitos y de bobinados de motores importantes, y ensayo de autonomía de la iluminación de emergencia. Estas mediciones son las que alimentan la documentación que pide la ART. Ver qué pide la ART.
Una corriente medida una vez no dice casi nada. La misma corriente medida cada tres meses muestra una tendencia, y una tendencia creciente en un motor anticipa una falla mecánica antes de que la máquina pare. Por eso el plan exige registro con fecha, no una planilla firmada al final.
La parada de planta
Hay tareas que solo se pueden hacer sin tensión: ajuste de barras, limpieza profunda de tableros, ensayos de aislación, intervención en la acometida. Esas tareas se acumulan y se ejecutan en la parada programada, con un listado previo, materiales comprados y personal asignado. Improvisar una parada es perder la oportunidad de todo el año.
Quién hace qué
Un plan sin responsables asignados no se ejecuta. Conviene separar lo que puede hacer el personal propio, como la inspección visual, la prueba mensual de diferenciales y la limpieza de filtros de tablero, de lo que requiere matriculado e instrumental, como las mediciones, la termografía y toda intervención dentro del tablero. Esa división baja el costo del plan y, sobre todo, hace que las tareas frecuentes se cumplan de verdad, porque no dependen de coordinar una visita externa cada vez.
El plan tiene un anexo que casi siempre falta: qué elementos conviene tener en stock. Una protección de un valor poco común, un contactor de una máquina clave o una fuente de control pueden demorar días en conseguirse, y esos días son de parada. El listado sale solo del inventario por criticidad.
Cómo se arma el plan, en orden
- Inventario y clasificación por criticidad.
- Definición de tareas y frecuencias por equipo.
- Calendario anual con las tareas de parada identificadas.
- Planilla de registro por visita, con valores medidos.
- Revisión anual del plan según lo que efectivamente falló.
Lo armamos y lo ejecutamos
Trabajamos con contrato de mantenimiento, personal matriculado, seguros y ART al día y factura A. Ver mantenimiento eléctrico industrial y qué se revisa en una planta.
