Un presupuesto bastante más barato que los otros no siempre es una trampa: a veces es una estructura de costos más chica y está todo bien. Pero cuando la diferencia es grande, conviene saber dónde se suele recortar para preguntar puntualmente.
1. El vacío
Es el recorte más común y el más caro a futuro. Hacer vacío con bomba lleva tiempo, y medirlo con vacuómetro lleva más. Purgar con el propio refrigerante del equipo lleva un minuto. El resultado de saltear el vacío es humedad y aire dentro del circuito, que forman ácidos y atacan el aislante del bobinado del compresor. La falla aparece meses después, cuando ya nadie asocia una cosa con la otra. Ver por qué importa el vacío.
2. La línea eléctrica
Conectar el equipo a un toma existente en lugar de tirar un circuito propio desde el tablero ahorra materiales y varias horas. Deja el cable trabajando al límite y sin protección adecuada, y es una causa habitual de térmicas que saltan, enchufes recalentados y placas quemadas en inverter.
3. Los soportes
Ménsulas de chapa fina con tarugos plásticos en lugar de soportes de perfil con anclaje acorde al muro. En una pared de ladrillo hueco o en un revestimiento sobre aislación, la diferencia no es estética: es que la unidad exterior termina caída o vibrando contra la pared.
4. La aislación de la cañería
Aislante fino, o solo sobre uno de los dos caños, o mal sellado en las uniones. El resultado es condensación que gotea, pérdida de rendimiento y la aislación degradada por el sol en un par de temporadas.
5. El desagote
Dejar el caño de condensado sin pendiente suficiente, o tirarlo al vacío contra la pared del vecino. Dos meses después aparece el goteo dentro de la casa, la mancha en la fachada y el reclamo del consorcio. Ver desagote sin pendiente.
6. Las conexiones
Abocardaduras hechas rápido, sin verificar el borde, o reutilizadas de una instalación anterior. Son la fuente más común de fugas lentas: el equipo enfría bien al principio y va perdiendo capacidad en el transcurso de la temporada.
7. La documentación
Sin comprobante, sin garantía por escrito, sin seguros ni ART. Es lo que hace que el presupuesto baje sin que se note nada el día de la instalación, y lo que deja al cliente sin respaldo cuando algo falla. En un edificio, además, la administración no autoriza el ingreso.
Cuándo el barato es legítimo
Un instalador independiente, matriculado, con estructura chica y sin costos de oficina puede dar un precio menor haciendo todo bien. La diferencia está en que ese presupuesto detalla el trabajo, menciona el vacío, incluye la línea eléctrica y ofrece garantía por escrito. Si todo eso está, el precio más bajo es simplemente mejor precio.
Cuándo el recorte se nota y cuándo no
Lo difícil de estos recortes es que ninguno se ve el día de la instalación. El equipo arranca, enfría y todo parece correcto. El vacío mal hecho aparece meses después como un compresor ruidoso. La conexión mal abocardada aparece como un equipo que enfría cada vez menos hacia el final del verano. La línea eléctrica improvisada aparece como una térmica que salta los días de más calor, justo cuando más se necesita el equipo.
Por eso el criterio no puede ser esperar a ver si funciona. Tiene que ser verificar el procedimiento antes: preguntar por el vacío, pedir los valores de puesta en marcha y exigir la garantía por escrito.
La forma práctica de chequearlo
Pedí que el presupuesto liste, ítem por ítem: metros de cañería, tipo de soporte, línea eléctrica y protección, desagote, vacío medido, prueba de presión, puesta en marcha con valores y garantía. Si el más barato completa todas las filas, es el mejor presupuesto. Si aparecen huecos, ahí está el recorte.
Nuestra forma de presupuestar
Precio cerrado, ítems detallados, materiales a la vista y garantía por escrito de 365 días. Ver los errores más frecuentes al instalar y cuánto sale instalar un aire.
