El orden correcto de una instalación es tendido, prueba de hermeticidad, vacío y recién después apertura de válvulas o carga. Invertir ese orden significa descubrir la fuga cuando ya soltaste el refrigerante a la atmósfera y tenés que empezar de nuevo.
Por qué nitrógeno y no otra cosa
El nitrógeno seco es inerte, no tiene humedad y no reacciona con el aceite ni con el refrigerante. Además permite trabajar a presiones bastante más altas que las de operación, que es justamente lo que hace visible una fuga chica. Presurizar con aire comprimido es un error grave: el aire lleva humedad y, mezclado con refrigerante y aceite a alta presión, puede llegar a ser peligroso.
Tampoco sirve presurizar con el propio refrigerante, que es el atajo más frecuente. Primero porque es caro y se libera a la atmósfera. Segundo porque la presión de trabajo del refrigerante es menor que la de prueba, así que una fuga chica puede no manifestarse. Y tercero porque si hay que reparar, el circuito ya quedó contaminado y hay que recuperar todo antes de soldar.
Cómo se hace
- Se conecta el nitrógeno con un regulador de dos manómetros. Nunca se conecta directo desde la botella.
- Se presuriza el circuito por alta y baja, con las válvulas de la unidad exterior todavía cerradas, para no meter nitrógeno en el equipo.
- Se lleva a la presión de prueba que indique el fabricante para ese refrigerante, bastante por encima de la presión de trabajo.
- Se anota la presión y la temperatura ambiente, y se deja el circuito presurizado un tiempo prolongado.
- Se vuelve a leer. Si la presión bajó y la temperatura no cambió, hay fuga.
El detalle que confunde: la temperatura
El nitrógeno dentro del caño cambia de presión con la temperatura ambiente. Una instalación probada al mediodía y leída a la noche va a marcar menos presión aunque no pierda nada. Por eso la lectura seria incluye la temperatura de ambos momentos. Una caída de presión acompañada de una caída de temperatura equivalente no es una fuga; una caída con temperatura estable, sí.
Dónde suelen estar las fugas
- Los cuatro abocardados, dos en cada unidad. Es el lugar número uno.
- Soldaduras en tendidos donde hubo empalmes.
- Caño golpeado o pisado durante la obra, sobre todo en tramos embutidos.
- Curvas aplastadas por doblar sin resorte ni dobladora.
Si el circuito no mantiene presión, se localiza el punto con agua jabonosa o detector electrónico antes de seguir. Ver detección de fugas.
Por qué importa tanto en tramos embutidos
Si la cañería va a quedar dentro de la pared o del cielorraso, la prueba de presión tiene que hacerse antes de cerrar. Descubrir la fuga después implica romper. En obra nueva esto es directamente un punto de control: no se tapa una cañería sin la prueba hecha. Ver preinstalación en obra.
Lo que no reemplaza
La prueba de presión detecta fugas, pero no seca ni evacúa el circuito. El nitrógeno se libera y después se hace vacío. Son dos pasos distintos con objetivos distintos y uno no sustituye al otro. El error común es presurizar, no ver caída y cargar directo sin vacío.
Qué pedir
Que la instalación incluya prueba de hermeticidad con nitrógeno y que se informe la presión de prueba y el tiempo. Es lo que respalda la garantía por escrito de 365 días sobre el trabajo. Ver pruebas de presión y hermeticidad y qué cubre la garantía de instalación.
