Electricidad

Cargadores para autos eléctricos en consorcios

Potencia disponible, circuito dedicado, protección diferencial específica y quién paga el consumo: las cuatro preguntas antes de instalar un cargador en la cochera.

28 de abril de 2026 5 minutos de lectura Escrito por técnicos matriculados
Termotanque, cañerías y reparación de caja de gas en Almagro

Cada vez más administraciones reciben el pedido: un propietario compró un auto eléctrico o híbrido enchufable y quiere cargarlo en la cochera. La pregunta no es dónde ponerlo, sino si la instalación del edificio lo soporta y cómo se protege correctamente.

1. Potencia disponible

Un cargador consume de forma sostenida durante horas. Hay que verificar que la acometida y el tablero de espacios comunes lo soporten, sobre todo si van a ser varios. En edificios al límite, puede hacer falta gestionar una ampliación o instalar cargadores con gestión de carga que reparten la potencia entre ellos.

2. Circuito dedicado

Con sección de cable acorde a la potencia y a la distancia —en cocheras suele ser larga— en canalización propia. Nunca sobre un circuito existente de la cochera.

3. Protección diferencial específica

Los puntos de carga exigen un tipo de diferencial distinto al de un toma común, además de la térmica adecuada y una puesta a tierra verificada. Es el error más frecuente en instalaciones hechas sin criterio.

4. Quién paga el consumo

Tres esquemas: medidor propio para la cochera, submedidor sobre el tablero común con prorrateo, o alimentación desde la unidad funcional si la distancia lo permite. Se define con la administración antes de la obra, junto con lo que permita el reglamento.

En obra nueva

Lo más barato es dejar la canalización y la previsión en tablero por cochera desde el proyecto. Ver cargadores para vehículos eléctricos, mantenimiento eléctrico de consorcios e instalación eléctrica en obra.

5. Cómo se aprueba y qué documenta la administración

  1. Pedido formal del propietario a la administración, con el tipo de vehículo y la potencia de carga que necesita.
  2. Relevamiento técnico de la acometida, el tablero de espacios comunes y el recorrido posible hasta la cochera.
  3. Informe con alternativas y costos, incluida la opción de gestión de carga si se prevén varios puntos.
  4. Tratamiento en asamblea o según lo que prevea el reglamento: uso de partes comunes, canalización por espacios comunes y esquema de pago del consumo.
  5. Ejecución con documentación: matrícula del electricista, seguro, ART, esquema del circuito y mediciones de puesta a tierra.
  6. Registro en el libro del consorcio de lo instalado y de las condiciones aprobadas, para que el próximo pedido tenga antecedente.

Cómo se arma esa presentación para que el consejo pueda decidir está en presentar un presupuesto al consejo de administración.

Cómo se dimensiona el cable en una cochera larga

Acá está la diferencia técnica con una instalación domiciliaria común. Un cargador consume su corriente nominal de forma sostenida durante horas, y en un edificio el recorrido desde el tablero hasta la cochera suele ser de decenas de metros. En esas condiciones el criterio que manda no es la corriente admisible del cable sino la caída de tensión: si la sección se calcula solo por corriente, el cable trabaja caliente y el cargador recibe menos tensión de la que necesita, lo que alarga la carga y castiga la instalación. Por eso en cocheras la sección casi siempre termina siendo mayor a la que sugiere una tabla rápida, y la canalización tiene que ser propia, con recorrido identificado y accesible.

Por qué el diferencial común no alcanza

La electrónica de carga de un vehículo puede generar corrientes de fuga de un tipo que un diferencial convencional no detecta con la sensibilidad necesaria. Por eso la norma exige protección diferencial del tipo adecuado para puntos de carga, además de la térmica dimensionada y una puesta a tierra verificada con medición, no supuesta. Muchos cargadores traen parte de esa protección integrada, pero eso hay que confirmarlo con la documentación del equipo antes de definir el tablero, no después. Es el punto que más se omite en instalaciones hechas sin criterio, y es justamente el que protege a las personas.

Prever para que el segundo pedido no sea otra obra

  • Dejar canalización con capacidad libre desde el tablero hasta el sector de cocheras.
  • Reservar espacio en el tablero para las protecciones de nuevos puntos.
  • Definir desde el inicio el esquema de medición y de pago, porque cambiarlo después genera conflicto.
  • Elegir cargadores compatibles con gestión de carga, aunque al principio haya uno solo.
  • Documentar todo para que el próximo propietario que lo pida siga el mismo criterio.

El caso de la casa

En una vivienda unifamiliar el análisis es el mismo pero más simple: hay que verificar la potencia contratada, sumar un circuito dedicado desde el tablero con su protección propia y confirmar el estado de la puesta a tierra. La mayoría de las instalaciones domiciliarias de cierta antigüedad no está preparada para una carga sostenida de varias horas. Lo desarrollamos en cargador de auto eléctrico en casa.

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