El gimnasio de amenities suele estar en el subsuelo o en el último piso, se usa a horas dispersas y lo mantiene el consorcio. Es un ambiente chico con una carga térmica desproporcionada y con un problema que el frío no resuelve por sí solo: el aire viciado.
La carga de una persona entrenando
Alguien en actividad física intensa puede disipar del orden de 300 a 400 kilocalorías por hora, tres o cuatro veces más que en reposo, y buena parte de eso es calor latente, o sea humedad. Sumale las cintas, las bicicletas y la iluminación y un gimnasio de 40 metros cuadrados con seis personas puede pedir el doble de frigorías que un living del mismo tamaño.
El aire viciado es el problema principal
En un subsuelo sin ventanas y sin renovación, el ambiente se vuelve irrespirable antes de volverse caluroso. Un equipo de aire acondicionado recircula: enfría el mismo aire una y otra vez y no aporta oxígeno ni saca humedad del recinto. Por eso todo gimnasio de edificio necesita extracción mecánica con ingreso de aire compensado, además del equipo de frío. Sin eso, el olor y la sensación de encierro no se van.
La humedad
El sudor y la respiración cargan el ambiente. Si el equipo está sobredimensionado, enfría rápido, corta y no llega a deshumidificar, y queda una sensación fría y húmeda desagradable. Un inverter que trabaja sostenido a capacidad parcial saca mucha más agua del aire. En subsuelos con humedad de napa puede hacer falta, además, un deshumidificador dedicado.
Qué equipo conviene
- Piso techo o cassette antes que un split de pared: mueven más aire y reparten mejor.
- Descarga que no dé directo sobre las máquinas, porque nadie quiere el chorro frío en la espalda mientras entrena.
- Filtros accesibles: el polvo y las pelusas en un gimnasio son muchos más que en una oficina.
- Frío calor, porque en invierno el subsuelo está frío al entrar y templa rápido con el uso.
Ver climatización de gimnasios.
El horario, que es lo que define la operación
El gimnasio se usa temprano, al mediodía y de noche, con huecos largos en el medio. Dejar el equipo encendido todo el día es tirar dinero del consorcio. Las opciones razonables son un temporizador con franjas, un termostato programable o un control por sensor de presencia que encienda con la primera persona y apague solo tras un tiempo sin movimiento. Es una inversión chica que se nota en la expensa.
El mantenimiento tiene otra frecuencia
Por la carga de polvo, pelusa y humedad, los filtros de un gimnasio de edificio se lavan mucho más seguido que los de una oficina, y la serpentina se ensucia antes. Un abono que contemple visitas más frecuentes en este ambiente que en el resto del edificio es lo que evita que en enero el equipo no enfríe. Ver limpieza de equipos comerciales.
La parte eléctrica
Cintas, equipo de aire y extractores en un mismo subsuelo suelen colgarse de un tablero que se armó para iluminación y tomas de servicio. Antes de sumar el aire conviene revisar secciones, protecciones y puesta a tierra. Ver qué exige la instalación eléctrica.
Cómo lo encaramos
Relevamos el recinto, calculamos carga con ocupación y equipamiento, definimos la extracción necesaria y presupuestamos todo junto, porque instalar solo el frío deja el problema a medio resolver. Ver instalación en gimnasios.
