Buena parte de las fallas que atendemos en aires acondicionados no empiezan en el equipo: empiezan en la línea que lo alimenta. Un compresor trabajando con tensión baja, una placa electrónica sometida a variaciones o un cable que se calienta son problemas eléctricos que aparecen disfrazados de fallas de climatización.
Los cuatro puntos a verificar
1. Sección del cable
El cable tiene que estar dimensionado para la corriente que va a circular, considerando el pico de arranque del compresor y la longitud del recorrido. Un cable de sección insuficiente se calienta, genera caída de tensión y hace que el equipo trabaje con menos tensión de la que necesita. El calentamiento no siempre se nota: está dentro de la pared.
2. Protección propia
Una térmica del valor adecuado, exclusiva para el equipo. Ni de menos —salta cada vez que arranca el compresor— ni de más, que es peor: una térmica sobredimensionada no protege al cable, que es su única función. Ver térmicas y disyuntores.
3. Puesta a tierra efectiva
El equipo tiene partes metálicas accesibles y electrónica sensible. La puesta a tierra cumple dos funciones acá: seguridad de las personas ante una falla de aislamiento, y referencia estable para la electrónica de control. Buena parte de las placas quemadas que encontramos en equipos inverter conviven con instalaciones sin tierra o con tierra degradada. Ver puesta a tierra.
4. Capacidad disponible en el tablero
Aunque el circuito nuevo esté perfecto, si el tablero ya está al límite el problema se traslada: salta la protección general, o la instalación trabaja permanentemente al máximo. Antes de sumar un equipo de alta potencia hay que verificar qué margen hay. Ver tablero eléctrico domiciliario.
Por qué “lo enchufo y listo” no siempre alcanza
En equipos chicos, de los primeros escalones de potencia, muchas veces el fabricante permite conexión a un tomacorriente común. Pero ese permiso asume que el tomacorriente está en buen estado, que el circuito no está compartido con otros consumos importantes y que la instalación es razonablemente moderna.
En la práctica, en una casa con veinte o treinta años, ninguna de esas tres condiciones suele cumplirse. El resultado típico es el tomacorriente que se pone amarillo y se derrite alrededor del enchufe: es calor generado por un contacto que no da abasto.
Señales de que la línea no da
- Salta la térmica cuando arranca el aire, aunque el equipo funcione bien después.
- Las luces parpadean en el momento del arranque.
- El tomacorriente o el enchufe están tibios, decolorados o deformados.
- El equipo se reinicia solo o muestra errores de alimentación.
- La instalación tiene más de veinte años y nunca se amplió.
Si aparece alguna de estas, el equipo no es el problema: es la víctima. Ver el aire acondicionado no enciende.
Lo que hacemos en la misma visita
Como somos el mismo equipo de climatización y electricidad, con electricistas matriculados, cuando instalamos un aire revisamos la línea que lo va a alimentar. Si hace falta, tendemos el circuito dedicado, colocamos la protección y verificamos la tierra en la misma jornada, sin que tengas que coordinar con otro proveedor ni pagar dos visitas.
Es la diferencia entre entregar un equipo funcionando y entregar un equipo funcionando sobre una instalación que lo va a sostener diez años. Ver línea eléctrica para aire acondicionado e instalación de Split.
En comercios e industria
El criterio es el mismo pero la escala cambia: equipos de mayor potencia, alimentación trifásica en muchos casos, y la necesidad de documentar. Ahí se suman el tablero adecuado, las protecciones correspondientes y las mediciones. Ver instalación eléctrica comercial y medición de puesta a tierra con protocolo.
