La iluminación suele ser el segundo consumo eléctrico de una empresa después de la climatización, y es el más fácil de bajar: no exige cambiar hábitos ni obra. La cuenta del recambio a LED se hace con tres datos.
La cuenta
Potencia de las luminarias actuales, potencia de las LED equivalentes y horas de uso por día. La diferencia de potencia multiplicada por las horas y los días de trabajo es el ahorro de energía. Frente a tubos fluorescentes o lámparas de descarga, esa diferencia es grande; frente a LED de primera generación, menor. Lo medimos antes y después para validar el número, no lo prometemos.
El ahorro que no aparece en la factura
En depósitos y naves, las luminarias de descarga en altura exigen reemplazo de lámparas y balastos con medios de elevación. Una LED dura muchas veces más, y ese mantenimiento desaparece. En muchos galpones es el argumento que decide.
Una luminaria por sector, no una para todo
- Puestos de trabajo: luz neutra, sin deslumbramiento.
- Atención al público y vidrieras: más cálida o con mejor reproducción de color.
- Depósitos e industria: más fría, alta potencia, en altura.
- Baños, pasillos y estacionamientos: sensores de presencia.
Aprovechar la visita
Al cambiar luminarias revisamos los circuitos de iluminación, sumamos sectorización donde tiene sentido y verificamos protecciones. Menos calor de las luminarias es, además, menos carga para el aire acondicionado. Ver iluminación LED para empresas, iluminación industrial y auditoría energética.
Se mide en lux, no en watts
El error más común del recambio es reemplazar watt por watt. El watt mide consumo, no luz. Lo que importa es el lumen que entrega la luminaria y, sobre todo, el lux que llega al plano de trabajo, que depende de la altura de montaje, de la distribución del haz y de la cantidad de luminarias. Una LED puede entregar la misma iluminancia con bastante menos potencia, pero también puede quedar corta si se eligió solo mirando el número de watts equivalentes que trae la caja. Por eso el relevamiento previo se hace con luxómetro sobre los puestos reales, no estimando desde el plano.
Cómo es el relevamiento antes de cotizar
- Conteo y tipo de luminarias por sector, con su potencia real incluyendo balastos donde los haya.
- Medición de iluminancia en el plano de trabajo de cada sector, para saber si hoy sobra o falta luz.
- Horas de uso reales, que suelen ser distintas de las declaradas: depósitos encendidos de corrido, oficinas con turnos, playas de estacionamiento toda la noche.
- Estado de los circuitos de iluminación y posibilidad de sectorizar.
- Propuesta por sector con la luminaria adecuada y la cantidad necesaria para llegar al nivel que la tarea requiere.
Con esos datos el ahorro se calcula, no se promete. Y se vuelve a medir después del recambio para verificar el resultado.
Errores típicos del recambio
- Elegir por precio de luminaria. Las de menor costo suelen tener drivers que fallan antes de lo que dura el LED, y ahí se pierde toda la cuenta.
- Dejar el mismo esquema de encendido. Si todo el galpón se enciende con una llave, se sigue pagando luz en sectores vacíos.
- No mirar la temperatura de color. Luz muy fría en atención al público cambia la percepción del producto y de la marca.
- Ignorar el deslumbramiento. LED potentes sin difusor sobre monitores generan más quejas que la iluminación vieja.
- Reutilizar cableado y balastos viejos. La mayoría de las LED trabaja mejor con alimentación directa, y dejar el balasto puesto es fuente de fallas.
Cuando después del recambio aparecen luminarias que parpadean o que quedan tenuemente encendidas, la causa suele estar en el circuito y no en la lámpara: lo explicamos en luces LED que parpadean o quedan encendidas.
Lo que conviene resolver en la misma obra
Cambiar luminarias implica recorrer toda la instalación de iluminación con medios de elevación ya montados, así que es el momento más barato para resolver lo demás: sectorizar circuitos, sumar sensores de presencia en baños, pasillos y estacionamientos, revisar el estado de las cajas y conexiones, y verificar las luces de emergencia, que son obligatorias y casi siempre están vencidas o con baterías agotadas. De eso nos ocupamos en luces de emergencia. También es buen momento para revisar los tableros de iluminación con termografía y detectar bornes flojos antes de que sean una falla: ver qué detecta la termografía en un tablero.
