La factura no la explica un solo artefacto: la explican los que consumen mucho y los que consumen todo el día. Esta es la forma de estimarlo sin instrumental.
La cuenta
Consumo mensual en kWh = potencia del artefacto en kW × horas de uso por día × 30. Un equipo de aire de 3.000 frigorías consume aproximadamente 1 kW; si funciona 6 horas por día, son unos 180 kWh al mes. Una lámpara LED de 9 W encendida 5 horas por día son 1,35 kWh al mes: nada.
Los que más pesan en una casa
- Climatización (aire acondicionado y calefacción eléctrica): el primer lugar, y por lejos, en verano e invierno.
- Termotanque eléctrico: consume aunque no uses agua, porque mantiene la temperatura.
- Heladera: consume poco por hora pero las 24 horas; una heladera vieja o con la burlete gastado se nota.
- Lavarropas con agua caliente y secarropas: el calor siempre es lo caro.
- Plancha, horno eléctrico, anafe eléctrico: mucha potencia en poco tiempo.
Lo que casi no mueve la aguja
Cargadores de celular, luces LED, routers y televisores modernos. El famoso “consumo fantasma” existe, pero en una casa promedio representa poco frente a la climatización.
Las medidas que sí sirven
- Mantener el aire acondicionado en 24 °C y con los filtros limpios.
- Reemplazar lámparas incandescentes o halógenas por LED.
- Revisar burletes de heladera y del termotanque.
- Corregir instalaciones defectuosas: cables subdimensionados y conexiones flojas calientan y disipan energía.
Cuando el problema es la instalación
Un consumo que no cierra con lo que usás, tomas que calientan o una factura que sube sin explicación pueden indicar una falla en la instalación. Se mide. Ver señales de que la instalación necesita revisión y auditoría eléctrica.
Cómo sacar el dato de tu propia factura
La factura trae el consumo del período en kWh y los días que abarca. Dividiendo kWh por días tenés el consumo diario promedio de toda la casa, y ese es el número contra el que conviene comparar tus estimaciones. Si sumás lo que calculaste artefacto por artefacto y te da bastante menos que el consumo real, falta algo: puede ser un termotanque eléctrico que nunca contaste, un equipo que quedó encendido o una instalación con problemas.
La comparación más útil es contra vos mismo, en el mismo período del año anterior. Un salto grande sin un cambio de hábitos ni un artefacto nuevo es un dato, no una casualidad.
Cómo medirlo en serio
- Con un medidor de enchufe, que va entre el toma y el artefacto y muestra potencia y consumo acumulado. Es lo más simple para heladeras, termotanques y equipos que están siempre conectados.
- Con una pinza amperométrica sobre el circuito, que es lo que usa un electricista para medir lo que consume un sector completo.
- Con el medidor de la casa: apagando todo y encendiendo de a uno se ve qué mueve la aguja. Es artesanal, pero sirve para encontrar un consumo oculto grande.
Para el aire acondicionado, que suele ser el protagonista de la factura de verano, lo explicamos aparte en cómo medir el consumo real del aire.
Cuándo conviene cambiar un artefacto viejo
La cuenta se hace con la diferencia de consumo, no con el precio del equipo nuevo. Una heladera de veinte años o un aire de la misma época pueden consumir bastante más que uno actual para dar el mismo servicio, porque el motor perdió rendimiento, la aislación se degradó y la tecnología cambió. Antes de decidir vale mirar la etiqueta de eficiencia del reemplazo y el consumo anual declarado, y estimar en cuántas temporadas se recupera la diferencia. Ver por qué un equipo viejo consume más y qué son el COP y el EER.
