Se quema una lámpara en un depósito y queda sin energía toda la planta. Falla un equipo en un departamento y se corta el pasillo del edificio. En los dos casos la protección hizo su trabajo, pero la equivocada: cortó la de arriba en lugar de la que estaba junto al problema.
Qué significa selectividad
Es la coordinación entre protecciones en serie para que, ante una falla, actúe únicamente la más cercana al punto afectado y las de aguas arriba se queden quietas. El resultado práctico es que el problema se aísla en el circuito donde ocurrió y el resto de la instalación sigue funcionando.
Por qué no es automático
Una térmica no corta en un valor fijo: corta según una curva que relaciona corriente y tiempo. Dos protecciones distintas pueden tener curvas que se superponen, y en ese solapamiento ambas ven la falla al mismo tiempo. Si las dos son capaces de actuar en ese instante, cuál abre primero es una cuestión de azar mecánico. La selectividad consiste en separar esas curvas a propósito.
Selectividad por corriente
Es la forma más simple: la protección de arriba tiene una corriente nominal claramente mayor que la de abajo. Funciona bien para sobrecargas, donde las corrientes son moderadas y la diferencia se nota. Deja de funcionar en cortocircuitos francos, porque la corriente es tan alta que ambas la superan largamente.
Selectividad por tiempo
Se usa cuando la de corriente no alcanza. La protección de aguas arriba se elige con un retardo intencional, de modo que le da tiempo a la de abajo a despejar la falla antes de actuar ella. Es lo habitual en tableros principales de instalaciones industriales, donde los interruptores permiten regular ese retardo. Ver montaje de tableros industriales.
Selectividad en los diferenciales
Con los diferenciales pasa lo mismo y se resuelve combinando dos cosas: sensibilidad distinta y retardo. El de aguas arriba se elige de menor sensibilidad, por ejemplo uno de 300 miliamperios, y además de tipo selectivo o retardado, para que espere. El de cada grupo de circuitos va de 30 miliamperios e instantáneo. Así una fuga en un circuito no apaga el edificio entero. Ver diferenciales de 30 y 300 mA.
La protección del medidor de una unidad y la del tablero interior suelen tener valores parecidos, porque nadie las coordinó. Entonces cualquier falla hace saltar la de la columna montante, que está en el palier o en la sala de medidores, y hay que salir a buscar al encargado. Con la protección interior correctamente dimensionada hacia abajo, eso deja de pasar.
Hay un caso en que la selectividad se resigna a propósito. Cuando la corriente de cortocircuito en un punto supera la capacidad de corte del interruptor que está ahí, se recurre a que la protección de aguas arriba colabore en el despeje. Eso se llama filiación o protección de respaldo: la de arriba actúa junto con la de abajo para que ninguna se destruya. Se pierde selectividad en ese escenario extremo, pero se gana seguridad, y es una decisión de proyecto, no un accidente. Lo importante es que esté documentada, porque de lo contrario el próximo técnico va a intentar corregir algo que está bien.
Qué hace falta para coordinar bien
- Conocer la corriente de cortocircuito esperada en cada punto de la instalación.
- Tener las curvas reales de los interruptores instalados, no supuestos.
- Respetar la escalera de valores de arriba hacia abajo, sin saltos invertidos.
- Documentarlo en el unifilar, para que la próxima intervención no rompa la coordinación. Ver esquema unifilar.
Lo revisamos en la auditoría
Cuando un local o una planta sufre cortes generales por fallas puntuales, la coordinación de protecciones es lo primero que miramos. Ver auditoría eléctrica para empresas.
