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Ampliaste el local: qué pasa con el aire acondicionado

Tiraste una pared y sumaste metros. El equipo que andaba bien ahora queda corto, y no siempre la solución es comprar otro.

27 de noviembre de 2025 4 minutos de lectura Escrito por técnicos matriculados
Aire acondicionado en estudio de grabación de Recoleta, CABA: detalle 35

Es una de las consultas más frecuentes después de una reforma: el local creció, se unió con el de al lado o se recuperó el patio, y el aire que venía funcionando perfecto ahora no alcanza. Antes de comprar un equipo más, conviene entender qué cambió exactamente.

Qué cambió además de los metros

La superficie es lo más visible, pero no lo único:

  • Más envolvente expuesta: si la ampliación sumó paredes al exterior o techo nuevo, se sumó ganancia de calor.
  • Más vidrio: una abertura nueva al patio o una claraboya cambian el balance más que los metros en sí.
  • Más gente y más equipos: si el local creció es porque va a atender más.
  • El aire ya no circula igual: una pared que se tiró cambia el recorrido del aire, y el equipo que barría bien un ambiente puede quedar tirando contra una esquina.

Por eso el recálculo no es una regla de tres sobre los metros nuevos.

Primera pregunta: el equipo actual, cómo está

Antes de decidir nada, hay que saber qué capacidad real tiene el equipo hoy. Un equipo de ocho años con el condensador tapado y con falta de carga entrega bastante menos de lo que dice la chapa. Si se dimensiona la ampliación asumiendo que el equipo viejo rinde el cien por ciento, el cálculo arranca mal.

Un service completo antes de decidir suele aclarar el panorama, y a veces alcanza: el local no creció tanto y el equipo simplemente estaba rindiendo mal.

Las tres opciones

  1. Sumar un equipo para el sector nuevo. Es lo más común y suele ser lo más razonable: el equipo viejo sigue cubriendo lo suyo y el nuevo cubre la ampliación. Ventaja adicional: si uno falla, el local no queda sin nada.
  2. Reemplazar por un equipo único mayor. Tiene sentido si el equipo existente ya está viejo o si la distribución quedó tan cambiada que reubicar es inevitable. Permite resolver todo con un solo sistema, generalmente por conductos.
  3. Reubicar el equipo actual y sumar otro. Cuando la unidad interior quedó en un lugar que ya no sirve, por ejemplo apuntando a una pared que ahora es un pasillo.

El punto que más se olvida: la instalación eléctrica

Un equipo más significa una carga más. Y en una ampliación también se suman luces, tomas, y muchas veces equipamiento nuevo. Colgar el aire nuevo del circuito existente es la causa típica de térmicas que saltan en enero y de placas quemadas por caída de tensión.

Lo correcto es revisar el tablero, calcular la carga total nueva y prever circuito propio con protección adecuada para cada equipo, con electricista matriculado. Ver qué exige la instalación eléctrica del aire y tablero eléctrico de un local.

Y la unidad exterior, dónde va

Es la restricción práctica que define casi todo. Si no hay lugar para otra condensadora, la opción de sumar un equipo se cae y hay que ir a un sistema que concentre. Conviene resolver esto antes de elegir equipos, no después, porque condiciona el tipo de solución.

Lo ideal es preverlo en la obra

Si la ampliación todavía no empezó, es el momento de dejar cañerías, desagotes y alimentación eléctrica hechos. Hacerlo con la obra abierta cuesta una fracción de lo que cuesta después, y evita canaletas a la vista en un local recién terminado. Ver preinstalación en obra y cuándo se define la preinstalación.

Vamos y lo calculamos

Relevamiento del local ampliado, medición de lo que rinde el equipo actual y propuesta con presupuesto cerrado. Ver instalación en locales comerciales.

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