Electricidad

Térmica curva B, C o D: cuál va en cada circuito

La letra antes del amperaje define cuánto tolera la térmica en el arranque. Por qué una curva C salta con un motor y una D no protege bien un circuito de luces.

29 de mayo de 2026 4 minutos de lectura Escrito por técnicos matriculados
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En el frente de la térmica dice, por ejemplo, C16. Casi todo el mundo mira el 16 y nadie mira la C. Esa letra determina si la llave va a saltar cada vez que arranca un motor o si, al contrario, va a dejar pasar corrientes que el cable no tolera.

Las dos protecciones dentro de la misma llave

Un interruptor termomagnético tiene dos mecanismos independientes. El térmico, una lámina bimetálica que se curva con el calor y actúa ante sobrecargas moderadas y sostenidas, con retardo. El magnético, una bobina que actúa de forma prácticamente instantánea ante corrientes muy altas, es decir, ante cortocircuitos. La curva describe a partir de qué múltiplo de la corriente nominal se dispara el mecanismo magnético.

Curva B

Dispara con el múltiplo más bajo de los tres. Es la más sensible ante corrientes elevadas, así que protege muy bien cables largos, donde la corriente de cortocircuito en el extremo puede ser baja y una curva más alta no llegaría a detectarla. Se usa en circuitos de iluminación y tomas sin cargas de arranque, y en instalaciones con tiradas largas.

Curva C

Es la de uso general y la que viene por defecto en casi todo. Tolera picos de arranque moderados, que es lo que se necesita para circuitos mixtos de una vivienda o una oficina: heladera, bomba chica, aire acondicionado hogareño. Es el equilibrio razonable entre no saltar de más y proteger el conductor.

Curva D

Admite los picos más altos antes de disparar el magnético. Está pensada para cargas con corriente de arranque fuerte: motores de cierto tamaño, transformadores, equipos de soldadura, compresores industriales. Fuera de esos casos no corresponde, porque para lograr esa tolerancia hay que dejar pasar corrientes altas durante más tiempo, y eso es exactamente lo que castiga al cable.

El error de subir la curva para que no salte

Cuando una térmica salta en cada arranque, cambiar la C por una D parece la solución obvia. A veces lo es, si la carga realmente tiene un arranque fuerte y el cable está bien dimensionado. Pero muchas veces el salto se debe a otra cosa: un motor con rodamientos trabados, un condensador de arranque agotado, un circuito sobrecargado o una caída de tensión que obliga al motor a tomar más corriente. Cambiar la curva ahí es tapar el síntoma. Ver caída de tensión.

Además del amperaje y la curva está la capacidad de corte, expresada en kiloamperios. Indica cuánta corriente de cortocircuito puede interrumpir la llave sin destruirse. En un departamento alejado del transformador esa exigencia es baja; en un tablero industrial cerca de la subestación es mucho mayor, y ahí una llave doméstica puede literalmente explotar en lugar de cortar. El dato de partida lo aporta la distribuidora o se calcula a partir de la impedancia de la instalación, y define también qué protecciones se pueden usar en cada punto del tablero. Ver los números de una térmica.

Cómo se elige, en orden

  1. Se calcula la sección del cable según corriente, instalación y caída de tensión.
  2. Se elige la corriente nominal de la térmica por debajo de la corriente admisible del cable.
  3. Se elige la curva según el tipo de carga del circuito.
  4. Se elige la capacidad de corte según el punto de la instalación.
  5. Se verifica la selectividad con las protecciones de arriba y de abajo.

Si tenés una llave que salta seguido

Medimos qué corriente circula realmente antes de cambiar nada. Ver térmica o disyuntor y alimentación de motores.

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