Preguntar qué cable va para un aire acondicionado y esperar un número único es como preguntar qué remedio tomar sin decir para qué. La sección sale de un cálculo con cinco entradas, y si alguna se saltea el resultado puede quedar corto justo en la peor condición.
Paso 1: la corriente de proyecto
Primero se calcula cuánta corriente va a circular por ese circuito en régimen. Para un circuito de tomas se estima por cantidad de bocas y uso previsto. Para un consumo puntual, se toma la potencia de la placa del equipo y se considera su factor de potencia. En motores hay que mirar además la corriente de arranque, que no define la sección pero sí la protección.
Paso 2: la forma de instalación
El mismo cable disipa calor de manera muy distinta según dónde esté. Tres conductores dentro de un caño embutido en mampostería se calientan mucho más que los mismos tres al aire sobre una bandeja perforada. Por eso las tablas de corriente admisible están organizadas por método de instalación, y usar la columna equivocada es el error más repetido del oficio.
Paso 3: temperatura ambiente
Las tablas están referidas a una temperatura de referencia. Si el cable corre por una sala de máquinas, junto a un horno o por un entretecho de chapa en verano, la corriente admisible baja y hay que aplicar el factor de corrección correspondiente. Este paso es el que más se ignora en locales gastronómicos, y también en entretechos de locales con cubierta metálica, donde la temperatura de verano supera con holgura cualquier estimación hecha desde el escritorio. El criterio práctico es medir la temperatura real del lugar en la peor época del año antes de definir la sección, no suponerla.
Paso 4: agrupamiento
Varios circuitos compartiendo la misma bandeja o el mismo caño se calientan entre sí. Cuantos más conductores cargados hay juntos, mayor es la reducción que se aplica. En instalaciones industriales, donde por una bandeja pueden ir quince circuitos, este factor cambia el resultado de forma notoria. Ver caño, bandeja o cablecanal.
Paso 5: verificación por caída de tensión
Una sección puede soportar la corriente sin recalentarse y aun así ser insuficiente, porque la tensión que llega al final de la línea baja demasiado. En tiradas cortas manda el paso 2. En tiradas largas manda este. El cálculo se hace con la longitud real del recorrido, no con la distancia en línea recta.
Por qué la protección se elige después
El orden correcto es sección primero, protección después. La térmica existe para que el cable nunca supere su corriente admisible, así que su valor tiene que quedar por debajo de lo que el conductor tolera. Cuando alguien sube la térmica porque saltaba, invierte la lógica: deja el cable sin protección. Ver los números de una térmica.
El cable de tierra también tiene su sección, relacionada con la de los conductores activos del mismo circuito. No es un cable fino de acompañamiento: tiene que poder conducir la corriente de falla durante el tiempo que tarda en actuar la protección.
- Usar cable de 1,5 milímetros cuadrados para tomacorrientes porque alcanzaba para la lámpara.
- Calcular la sección y después alargar el recorrido sin rehacer la verificación.
- Sumar circuitos nuevos a una bandeja ya llena sin revisar el agrupamiento.
- Reutilizar cable de aluminio existente empalmado con cobre. Ver cable de aluminio.
Lo calculamos antes de tirar el primer cable
En cada obra dejamos el cálculo y el unifilar, con electricistas matriculados y garantía por escrito. Ver esquema unifilar.
